“Participar en el Congreso de Laicos el pasado mes de febrero fue una bonita experiencia de Iglesia y un regalo por  hacerlo como Familia Marianista.

Sentí alegría y satisfacción al constatar que hay laicos vocacionados y entusiasmados por su ser de cristianos, con ilusión y ganas por cultivar la Fe y llevar la alegría del Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro mundo.

 El congreso, como fruto de todo un proceso, eligió cuatro itinerarios de trabajo.

Cada itinerario estaba integrado por diferentes líneas temáticas en las que se   concretaron diversas necesidades que cada diócesis tiene   retomar para darle continuidad.

Los cuatro itinerarios fueron:

1.- Primer anuncio: la propuesta cristiana, con lenguaje, forma y gestos adecuados, en nuestro contexto de secularización y pluralismo, está a la base de la evangelización.

2.- Acompañamiento: expresión del ser comunitario de la Iglesia. Todos hemos de ser acompañados en el camino de la Fe y todos somos llamados a acompañar a nuestros hermanos.

El acompañamiento requiere comunidades de acogida, cercanas y con trato personal que nos ayuden a integrar las diferentes dimensiones de nuestra vida en el seguimiento de Jesús.

3.- Procesos formativos: la formación es un elemento imprescindible en la vivencia de la Fe y es también un cimiento necesario para el testimonio y el compromiso público. Al mismo tiempo constituye una de las urgencias de la Iglesia sinodal y misionera.

4.- Presencia en la vida pública: todo bautizado, cualquiera que sea su vocación, vive la misión desde la eclesialidad y la secularidad. En este sentido la presencia en la vida pública adquiere gran importancia en la vivencia de la vocación laical.

Con este itinerario, se quiere recuperar la conciencia de la dimensión social de nuestra Fe y promover que nuestras comunidades sean auténticas “Iglesia en salida” que existen para evangelizar.

Las palabras: alegría, sinodalidad, evangelizar, misión, presencia del Espíritu, discernimiento… sonaron con fuerza a lo largo de esos días.

Queda todo un camino por recorrer que necesita del esfuerzo de todos para que seamos “Iglesia en salida” que conoce, propone e incultura la Fe.

El Congreso finalizó pidiendo a María que acompañe nuestro caminar. Y sabemos que ciertamente viene con nosotros. A Ella le confiamos su continuidad, con la confianza de que sea punto de partida para abrir nuevos caminos”.

                                                                                              María del Carmen Belda FMI