E Ignacio Otaño nos lo cuenta en este libro: “Una única familia. Nuestra composición mixta de religiosos sacerdotes y religiosos laicos”. Representa un modelo de Iglesia que soñaba nuestro Fundador: ministerios diversos y complementarios, iguales y diferentes. Es la “unión sin confusión” del laicado y el sacerdocio en la comunidad cristiana, pero ensayada en la Vida consagrada marianista. Es una de las señas de identidad de la Compañía de María: no somos ni una Congregación clerical ni laical, somos una “Congregación mixta”. Y eso le desconcertaba a la Santa Sede, con quien tuvimos una historia crítica en la segunda mitad del siglo XIX (que estuvo a punto de provocar la desaparición de la Compañía o por lo menos, la separación en dos congregaciones, una de laicos y otra de sacerdotes). Pero al final, todo se arregló y… hasta hoy. Es nuestro tesoro. Y sigue siendo una provocación y un reto para la Iglesia. El Vaticano II habló por primera vez de esta fórmula nueva que Chaminade propuso con tanto éxito. Ignacio en esta obra hace un estudio histórico y a la vez eclesiológico. Y por supuesto, muy marianista, muy chaminadiano. Es un libro muy recomendable para todos, porque en él nos reflejamos todos. Lo publicó hace ya bastantes años, cuando Ignacio era rector del Seminario y formaba así a sus seminaristas. Y Ágora lo rescata y lo ofrece para una buena lectura. ¡Gracias Ignacio! Ver y descargar en Espiritualidad/La Familia marianista /La vocación marianista, en la “Biblioteca Digital Marianista” o aquí:   PDF