Faustino Pérez Manglano

El Papa Benedicto XVI firmó el viernes 14 de enero el decreto en el que se reconocen las “virtudes heroicas” de Faustino Pérez-Manglano Magro, el joven valenciano fallecido en 1963 a los 16 años de edad por enfermedad. Con esta decisión del pontífice alemán, Faustino se convierte en el “venerable” más joven de la historia de la Comunitat Valenciana y su proceso de beatificación -iniciado en 1986- avanza con paso firme hacia su momento cumbre: conseguir probar un milagro atribuido a su intercesión y así poder elevarlo a los altares como beato.  

Con esta decisión adoptada por el Vaticano (que ratifica una decisión previa del congreso de teólogos de la Santa Sede y del congreso de cardenales y obispos), aumenta el simbolismo del joven Faustino, aquel joven que a pesar de haber desarrollado a los 15 años la enfermedad mortal de Hodgkin no caía en lamentos ni quejas, sino en agradecimientos a Dios. “Estoy dispuesto a recibir de Dios -escribió en su diario personal- todos los pequeños sufrimientos que quiera mandarme. Son tan insignificantes y los recibo con tanto gusto que son felicidades”.

Esa profunda fe católica frente a las adversidades, y su intención de convertirse de mayor en “pescador de almas” por Sudamérica, sin más vivencias extraordinarias o milagros en vida, fue lo que convirtieron a Faustino, a ojos de la Iglesia, en un excepcional modelo católico para los escolares y los jóvenes con vocación sacerdotal o religiosa a través de miles de estampitas con el rostro angelical del chico. Por lo demás, él era un niño como todos: alegre, vitalista y aficionado al deporte.

Más información sobre Faustino y este hecho en Nova Bella.

Testimonios de intercesión
Desde el inicio de su causa de beatificación, se han registrado más de 400 testimonios sobre la intercesión milagrosa del ya “venerable” Faustino, según su biógrafo, el sacerdote marianista José María Salaverri, que fue profesor suyo en el Colegio Nuestra Señora del Pilar, en Valencia. De todos esos testimonios (curaciones de enfermedades, carreras estudiantiles enderezadasÉ) habrá de cuajar uno en Roma para que Faustino prosiga su camino a los altares. De momento, la santidad de lo que pasaba por ser un niño normal sigue su curso.

 

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