Barcelona es una ciudad marianista original, donde nuestro carisma y vida se comparten y crecen. La imagen es de hace unos días en la comunidad/colegio Adela de Trenquelleón, que ha acogido al Consejo provincial de las Fraternidades de Zaragoza. Ahí están miembros de tres ramas de la Familia marianista: Fraternidades, las hermanas marianistas, y el asesor de Fraternidades, de la Compañía de María. Siempre hemos estado en dos barrios extremos de la ciudad: al occidente, San Cristóbal, primera parroquia marianista en España, donde la Compañía de María ha realizado también una misión educativa (colegio de la SEAT). Ahora ya no estamos en Barcelona, nos fuimos hace unos años. Pero queda no solo el recuerdo vivo de nuestra presencia, sino que las Fraternidades son activas en ese barrio y parroquia y son testigos del carisma marianista, animando uno de los grupos de Guinomai. En el extremo oriental de la ciudad, el colegio Adela de Trenquelléon que animan las hermanas marianistas. Y la colaboración entre ambos barrios se hace presente en la pastoral con jóvenes. Barcelona es el espíritu marianista con rostro catalán. Hablamos allí catalán y español, pero sobre todo el lenguaje del amor y de la comunión entre todos y con todos. 

En la plaza de la parroquia de San Cristóbal, el domingo de las últimas consagraciones de fraternos. Dentro del templo, una muestra del arte marianista en Barcelona, el mural cerámico en la capilla de la sacristía, lugar de oración.

Y en el colegio Adela, la pintura de la fundadora, catequista en Trenquelléon.