PROYECTO RANCHI CON AM

Otro año más el colegio de Vitoria ha organizado la semana solidaria durante la cuaresma. Durante esos días de clase los alumnos han tenido oportunidad de participar en diferentes actividades con el objetivo de conocer mejor el proyecto de los Red Camps de Ranchi y recaudar dinero para sufragar sus necesidades. Y como final de campaña, el viernes 31 se realizaron dos actividades que empiezan a ser un clásico en el calendario del cole: el pintxo-pote solidario y el Reto 24 horas.

El Reto 24 horas ha sido organizado por segundo año con mucho cariño, por mucha gente del cole, que ha buscado patrocinadores y corredores para mantener en marcha dos máquinas de correr y dos bicicletas estáticas instaladas en el polideportivo del cole durante 24 horas. Los relevistas han sido alumnos, profesores, entrenadores, padres, monitores, gente cercana al cole e incluso algunos jugadores del Alavés. Con su esfuerzo para recorrer más de 500 kilómetros han conseguido que se pueda hacer una buena aportación económica con destino a la India. Desde las 21.00h del jueves hasta las 21:00 del viernes, el poli ha estado abierto a corredores y a animadores para que el ritmo y la alegría no decayeran.

A su vez, el pintxopote solidario supone un momento de reunión para la familia del colegio, un viernes por la tarde, en el que poder charlar y compartir un pintxo y una bebida. Sirve también para que diferentes integrantes del cole (AM, Elkarbidea, AMPA, familia marianista, …) dediquen su tiempo y sus sonrisas a atender los diferentes puestos de esta fiesta (cocinas, bar o artesanía solidaria) y ofrecer una carta variada para degustar esa tarde: tortillas de patatas, perritos calientes, chorizo a la sidra y, por supuesto, la legendaria paella valenciana elaborada en estrecha colaboración entre religiosos y fraternos marianistas. Se cumplieron estrictamente las normas canónicas para hacer un arroz auténtico valenciano (los chefs Sanz y Donet fueron muy rigurosos). Y por supuesto, en cuanto estuvo listo, los asistentes dieron buena cuenta de él en poco tiempo.

Un bonito momento para compartir, para hacer familia, para recordar a los que más nos necesitan y para enseñar a los peques que juntos podemos cambiar las cosas.

Kiko Echávarri